Los Filtros Emocionales.
El estrés, la fatiga, el miedo y la cólera actúan como filtros que nos impiden acceder a nuestra esencia. Son como “globos“ de energía negativa que contaminan y secuestran la verdad, el hecho en si mismo y no como creemos que es.
No tomar decisiones importantes cuando nos sintamos inmersos en estados de ánimo menos positivos ni cuando estemos en momentos de euforia, es una frase muy conocida y que tiene bastante sentido.
Ejercicios como la Meditación, Relajación, Yoga y Mindfulness, pueden ayudarnos a
disociarnos de influencias desestabilizadoras y aprender a reconocer las emociones que perturban nuestro equilibrio interior a fin de no quedar presos en ellas y poder gestionarlas de manera adecuada para nuestro bienestar.
En principio una emoción tiene por objeto informarnos acerca del sentido de la experiencia que estamos viviendo y por ello genera un comportamiento en la realidad del momento. Cómo nos sentimos justo en ese instante que sucede algo en nuestra vida…Cómo estamos “por dentro” cuando sucede un acontecimiento…Qué palabras le ponemos a la experiencia. En definitiva, una emoción es tu otro yo en ti mismo.
Por lo general y según dicen los estudios, las emociones perturbadoras están estrechamente ligadas a situaciones que permanecen congeladas en nuestra memoria, porque no pudimos integrarlas en nuestra identidad y por ello el recuerdo antiguo se activa en cada ocasión que un hecho presenta similitudes con el pasado.
Por desgracia no podemos impedir que este proceso se reproduzca y que volvamos a revivir aquellas emociones pasadas, pero SI podemos detener el proceso ”bucle” y no dejarnos arrastrar hasta el final.
Trabajar el plano emocional nos posibilita la liberación de energías bloqueadas, nos permite poco a poco, aportar respuestas apropiadas a las situaciones de la realidad actual.
Cuando ponemos cada cosa en su sitio, ganamos serenidad y capacidad de discernir…
A menudo se puede confundir emociones y sentimientos, pero yo voy a centrarme en dos de las emociones que se conocen como básicas. La cólera y la tristeza.
En un lenguaje metafórico la cólera está asociada a la energía del fuego y es comprensible a simple vista el por qué. “Estalló de cólera” , “ La cólera ardía en sus ojos” son frases muy utilizadas a la hora de definir esa emoción, cuando la percibimos en los demás. La cólera es una energía muy activa hacia el exterior que nos empuja a la acción. En un arrebato de cólera seríamos capaces de…
¿Qué sucede cuando no gestionamos bien esta emoción?, si la cólera es inhibida se vuelve en contra de nosotros a modo de Resignación, Melancolía, Pasividad, Pereza…
Si por el contrarío expresamos en exceso esta emoción como decía antes la energía se dirige hacia el exterior en forma de Despotismo, Irritación, Arrebatos…
Pero si trabajamos la cólera de manera adecuada ésta se transforma en un recurso y potencial creativo aportando-nos Coraje, Voluntad, Entusiasmo, Iniciativa…
¿Y la tristeza?...¿Qué nos aporta la tristeza?
La tristeza implica repliegue sobre uno mismo, introspección necesaria y temporal, temporal ¿por que? Pues por dos motivos, primero porque necesitamos integrar lo que nos ha conducido a ese estado. Aceptar lo que fue y ya no es, requiere un tiempo de asimilación. Y el segundo motivo porque hacer de la tristeza un estado de ánimo continuo y crónico nos conduce a la melancolía y estado depresivo que no es en absoluto positivo para nosotros, pues nos estanca y fulmina por dentro.
Si rechazamos la tristeza o la inhibimos, la energía se torna Frialdad, Indiferencia, Rigidez física y mental.
Si optamos porque la tristeza invada nuestra esencia, la energía se convierte en Depresión, Apatía, Melancolía, Abatimiento…
Sin embargo, cuando la hacemos nuestra aliada, la tristeza nos compensa con mayor Sensibilidad, Compasión, Comprensión y Empatía…
Afrontar como queremos vivir nuestras emociones y como queremos expandirlas hacía los demás es nuestra responsabilidad como seres humanos. Pero…
Como siempre… Tú Decides.